martes, 2 de diciembre de 2008


Triste historia y una poeta enamorada, varios sueños exiliados que han perdido la razón. Frente a frente no midieron las palabras, recurrieron a las armas de apuntar al corazón. Ella soñaba noche a noche en su poesía que con lastima escribía pues de nada le sirvió, y él en cambio era tan frió y tan fuerte que ni los versos latentes volvieron a su cajón. Y se bebió las palabras de la poeta enamorada como gotas con las que se desahogó.
Y al momento fue la primera en derrumbarse, justo antes de marcharse una lágrima escribió "tantos años compartiendo junto a él, y ahora en busca de otra estrella"

Llevarte a la cama es más fácil que respirar, tu teléfono es de total dominio popular, y tu colchón tiene más huellas que una playa en pleno verano. Y aun sabiendo que no eres el mejor partido, dime quién puede contra ‘El Cupido’. Y es que si yo no he sido una monja ¿por qué voy a exigirte que seas santo? Si el pasado te enseñó a besar así, benditas las que estuvieron antes de mi. Si otras han sido tu escuela, yo seré tu graduación cuando incluyas en la cama al corazón