Llevarte a la cama es más fácil que respirar, tu teléfono es de total dominio popular, y tu colchón tiene más huellas que una playa en pleno verano. Y aun sabiendo que no eres el mejor partido, dime quién puede contra ‘El Cupido’. Y es que si yo no he sido una monja ¿por qué voy a exigirte que seas santo? Si el pasado te enseñó a besar así, benditas las que estuvieron antes de mi. Si otras han sido tu escuela, yo seré tu graduación cuando incluyas en la cama al corazón…
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